miércoles, 18 de noviembre de 2015

CONSUME CON MAS FRECUENCIA ACEITE DE COCO

Recientemente la investigación médica ha confirmado los beneficios atribuidos tradicionalmente a este aceite asombroso. En algún tiempo se pensó que era malo por su contenido de grasa saturada, pero ahora se sabe que tiene una forma única de grasa saturada (ácido graso de cadena media), pues en las demás grasas predominan las de cadena larga y corta . El aceite de coco realmente ayuda a prevenir enfermedades del corazón, embolias y endurecimientos de la arteria, además mejora la digestión, refuerza al sistema inmune, protege contra infecciones virales, bacterias y hongos. Es un excelente alimento en los tratamientos de cáncer.
La grasa saturada en el aceite de coco orgánico no es parecida a ninguna otra grasa encontrada en carnes y aceites vegetales, sino que es idéntica al grupo de grasas encontradas en la leche materna humana.
Estas grasas, derivados del aceite de coco, son usadas comúnmente en sueros utilizados en hospitales y en formulas para bebés. También se usan en el deporte para bebidas energéticas y para mejorar el perfomance atlético.
BENEFICIOS:
- Ayuda a controlar la diabetes y a regular la tiroides.
- Ayuda a bajar de peso.
- Ayuda a la digestión y absorción de nutrientes.
- Refuerza la fuente de energía.
- Refuerza el sano funcionamiento del metabolismo.
- Refuerza el sistema inmune ya que contiene importantes nutrientes.
- Previene la osteoporosis.
- Previene infecciones bacteriales, virales y  de hongos.
- Previene las manchas y la arrugas en la piel, manteniéndola sana y tersa.
- Reduce el endurecimiento de las venas y enfermedades relacionadas.
- Reduce de manera significativa el riesgo de cáncer y otras enfermedades degenerativas.
DOSIS:
Puedes empezar con una cucharadita y luego con una cucharada sopera. En casos agravados hasta dos cucharadas.
Una buena formula para iniciar el día es la siguiente: agregar a un vaso licuador 3 cucharadas de semilla de linaza, 1 cucharada de semilla de ajonjolí blanco y 1 cucharada de ajonjolí negro, pulverizar todo, mezclar con el aceite de coco en un pote (1 cucharada) y agregar miel de abeja y un poco de agua y consumir la papilla. 
Otra forma de consumirla es untando una cucharada y media de aceite de coco al pan negro o integral.